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Jardín Infantil
El Canelo

Concurso privado
CALI

2024
Diseño: MRV ARQUITECTOS

      El Jardín Infantil El Canelo se concibe como una extensión del Colegio Ana Julia Holguín de Hurtado en Candelaria, dentro de un entorno marcado por una rica herencia cultural vallecaucana donde tradiciones afrocolombianas y españolas se entrelazan en un paisaje agrícola dominado por cultivos de caña. Este contexto, caracterizado por una arquitectura tranquila, franca y potente, inspira un proyecto que busca conexión profunda con la identidad local, la sencillez y la vida comunitaria. El jardín se integra al colegio como un conjunto armónico, promoviendo espacios educativos, culturales y sociales inclusivos que fortalecen el sentido de comunidad.

      El predio de 6.000 m², ubicado en la periferia del municipio, posee buenas conexiones viales y un entorno abierto que exige que el proyecto actúe como un oasis verde. El clima tropical extremadamente cálido y húmedo, con temperaturas máximas entre 35 °C y 37 °C, alta radiación y baja generación de brisas por el monocultivo, demanda un diseño completamente bioclimático. Por ello se incorporan estrategias pasivas comprobadas en la región: malocas, atrios, patios, techos inclinados y aleros profundos, junto con vegetación alta que provee sombra y favorece la ventilación cruzada. Una gran cubierta sombreada, un termosifón y un atrio climático garantizan movimiento de aire incluso en horas calmas, expulsando el calor acumulado y reduciendo la dependencia de sistemas activos. El agua lluvia y los paneles solares se aprovechan como recursos fundamentales para sostenibilidad.

      El paisaje es protagonista y refuerza la idea de oasis al interior del conjunto, generando sombras amplias, bienestar físico y emocional, y vínculos pedagógicos con la naturaleza. Entre el jardín infantil y el colegio se plantea un eco–jardín/huerta que funciona como límite difuso, integrando ambas instituciones en un sistema de aprendizaje continuo basado en flora nativa vallecaucana, microambientes, recorridos y experiencias sensoriales.

La organización arquitectónica se desarrolla mediante una secuencia clara y legible para los niños: PORTAL – PLAZA – ATRIO – CALLE – CLAUSTRO, donde cada espacio tiene un grado específico de apertura, privacidad y apropiación. El acceso se da a través de un portal que conduce a una plaza integradora con un canelo central —símbolo de comunidad— y desde ahí hacia la gran maloca que alberga los programas principales. El proyecto se articula sobre un eje corredor–hall en dirección de las brisas, siguiendo la lógica de las haciendas del valle. Este eje conecta el Aula Múltiple, los servicios administrativos, el comedor y los espacios colectivos, funcionando como un gran hall para exposiciones, circulación y actividades comunitarias.

     El Aula Múltiple es flexible y admite diversas configuraciones espaciales, alineándose con los principios de la pedagogía Reggio Emilia, donde el ambiente es considerado un “tercer maestro”: dinámico, adaptable y estimulante. Las áreas recreativas se organizan como un atrio–claustro climático, protegido del sol y rodeado por las aulas jardín y las aulas de transición, permitiendo múltiples capas de aprendizaje y juego. Una huerta ecológica colectiva fortalece la socialización, el vínculo con la naturaleza y la construcción de comunidad.

     La tectónica del proyecto se basa en la sencillez constructiva, la ligereza y el uso de materiales locales de bajo mantenimiento, combinados con tecnologías contemporáneas sostenibles. La estructura sigue una retícula de columnas en concreto y vigas metálicas con luces de 7 m y vigas de 0,50 m de altura, permitiendo flexibilidad programática y cambios de uso en el tiempo. Los cerramientos sin vidrio, con muros bajos y calados cerámicos o de concreto, favorecen la ventilación natural. La cubierta metálica con aislamiento de poliestireno y acabado reflectante–opaco en color naranja claro evita la radiación directa y el efecto isla de calor. Se priorizan materiales en sus colores naturales —concretos, ladrillos tierra, pisos pastel— que, siguiendo recomendaciones de Olgyay, reducen absorción de calor, humedad y favorecen el movimiento de aire.

     El resultado es un conjunto bioclimático, sostenible, seguro, estimulante y adaptable, donde menos es más: un edificio que no depende de artificios, sino de la sombra, el aire, la vegetación y la inteligencia del clima para garantizar bienestar. El Jardín Infantil El Canelo se convierte así en un espacio pedagógico, cultural y sensible al territorio, una verdadera “primera casa fuera de casa” para los niños del valle.

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